Un jubilado berlinés de 60 años vivía con 1700 periquitos en su apartamento de dos habitaciones, pero los servicios veterinarios tuvieron que evacuar las aves por las numerosas quejas de los vecinos por el exceso de ruido.
Las aves vivían en jaulas colgadas de los muros del apartamento de 62 metros cuadrados y el suelo de este estaba lleno de excrementos.
El concejal del barrio comentó que nunca había visto nada parecido y añadió que este hombre tendría que mudarse ya que el piso no está en condiciones para ser habitado.
Este hombre adoptó primero un pájaro y luego compró otro para no sentirse solo , pero los pájaros se multiplicaron y el hombre perdió el control.
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